miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tesoros de la Villa de los Papiros de Herculano

Herculano, siglo I de nuestra era. Una tranquila ciudad vacacional pegada al mar, muy cerca de Nápoles. Al igual que la vecina Pompeya, quedaría cubierta por la lava del volcán Vesubio en el año 79.

'La Villa de los Papiros' de Herculano,
en Madrid hasta el 23 de abril. 
Años antes, el cónsul Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, a la sazón suegro de Julio César, había construido en Herculano una exquisita y lujosa mansión que la posteridad llamaría ya para siempre la Villa de los Papiros.

Madrid, 2013. Una ciudad en pleno manchón ibérico alberga una exposición de mil metros cuadrados dedicada a esa villa clásica italiana. En el Matadero, y nada más atravesar la fachada, un enorme jardín (virtual, por descontado) con estanque incluido, rodeado de imponentes bustos, da paso al interior de la Villa de los Papiros.
Recreación de la biblioteca de la Villa
de los Papiros (Herculano, Italia).
Una vez dentro, el visitante descubre el placer de contemplar la única biblioteca de la Antigüedad clásica que conocemos hoy en día. Se descubrió, junto al resto de la villa, en 1750. Por supuesto, Herculano y Pompeya son hoy lugares Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y se cuentan por legiones los visitantes que acuden a ver in situ las ruinas de ambas ciudades.
 
Frescos y columnas con restos de policromía
en las ruinas de Herculano (Italia).
Yo visité Herculano en junio de 2011 y me sorprendió la amplitud del recinto arqueológico y lo bien conservadas que estaban algunas villas, con frescos aún en las paredes, mármoles, zócalos y columnas policromadas. Aun en la distancia, y gracias a la tecnología, es posible realizar un recorrido virtual por esos sitios arqueológicos.

Recreación de la piscina panorámica de la
Villa de los Papiros (Herculano, Italia).
Algo parecido se puede contemplar en la exposición del Matadero de Madrid. Dividida en dos partes, la muestra reconstruye Herculano y ofrece una proyección de cómo era la Villa de los Papiros, tan sofisticada, que hasta tenía una piscina panorámica con vistas al horizonte.
Busto de la Villa de los Papiros
(Herculano, Italia).
 
Piezas reales que han viajado a Madrid desde Herculano son algunos papiros carbonizados, un busto de Epicuro y un reloj solar, además de lápidas con inscripciones. La segunda parte de la exposición, ubicada en una sala llena de luz y de objetos valiosos, relata la historia del descubrimiento de la villa, en el XVIII, bajo el reinado de Carlos III, a la sazón rey de Nápoles.
Merece la pena detenerse unos minutos para contemplar el plano original de la mansión, que trazaron los ingenieros que la descubrieron y que incluye anotaciones en castellano, ya que el ingeniero jefe de dichos trabajos era de Zaragoza.
Papiro carbonizado hallado en la
villa de Herculano (Italia).
 
Como curiosidad, puede verse asimismo una máquina para abrir papiros, diseñada por Antonio Piaggio, un invento que hizo posible abrir los papiros carbonizados por la lava sin que se rompieran. Todas estas maravillosas piezas, sustraídas hace más de doscientos sesenta años al tiempo y al abrazo de las cenizas y la lava, puede disfrutarse en Madrid, como los tesoros que son, hasta el próximo día 23 de abril.

 

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