lunes, 23 de diciembre de 2013

Mujeres, deseo y voluptuosidad en el Jacquemart de París

(Más sobre París aquí)
 
El soberbio y exquisito museo Jacquemart-André, de París, acoge hasta el 20 de enero de 2014 la exposición Deseo y voluptuosidad en la época victoriana, dedicada a los pintores más representativos del reinado de Victoria (1837-1901). Se trata de cincuenta obras maestras, la mayor parte exhibidas por primera vez, que proceden de la colección del millonario mexicano Juan Antonio Pérez Simón y son el medio perfecto para adentrarse en este movimiento estético consagrado al arte por el arte y el culto a la mujer.  

'Las rosas de Heliogábalo' (Lawrence Alma-Tadema).
Aunque un viaje a París nunca está de más, yo ya tuve mi escapada de otoño a la capital del Sena, así que tendré que ser paciente y esperar a que esta muestra pictórica llegue a Madrid, en concreto, al museo Thyssen-Bornemiszadonde podrá verse desde el 23 de junio al 5 de octubre de 2014.

'La reina Ester' (Edwing Long).
Deseo y voluptuosidad en la época victoriana se divide en ocho apartados: heroínas románticas; mujeres fatales; musas y modelos; bellezas clásicas; la armonía soñada; el culto a la belleza; la voluptuosidad del desnudo; y deseos de la Antigüedad. Entre las obras expuestas destacan los trabajos de Frederik Leighton (1830-1896), John E. Millais (1829-1896) y Edwing Long (1829-91), este último presente en la exhibición con el cuadro La reina Ester (1878). El óleo de Long es un buen ejemplo del constante recurso a los temas histórico-mitológicos y bíblicos que caracterizó a la pintura victoriana
 
'Sus ojos reflejan sus lejanos pensamientos'
(Lawrence Alma-Tadema).
Entre las obras más importantes se cuenta sin ninguna duda el cuadro titulado Las rosas de Heliogábalo, firmado por Lawrence Alma-Tadema (1836-1912), que recrea el momento en que este emperador romano (218-222), según la leyenda, intentó asfixiar a sus invitados con pétalos de rosas soltados desde paneles del falso techo. También es obra de Alma-Tadema el lienzo Sus ojos reflejan sus lejanos pensamientos. El artista, gran enamorado de Italia, se hizo famoso por adaptar al gusto victoriano las escenas y pasajes de la Antigüedad clásica. Nacido en Holanda y nombrado caballero por la reina Victoria en 1899, murió en Wiesbaden en 1912 y está enterrado en la catedral de San Pablo en Londres.

'Jóvenes griegas recogiendo conchas a la orilla
del mar' (Frederik Leighton).
Otro precioso ejemplo de la pintura que se practicaba en la época victoriana, esta vez de tintes prerrafaelitas, se titula Jóvenes griegas recogiendo conchas a la orilla del mar, de Frederik Leighton, una obra que la crítica sitúa a mitad de camino entre la añoranza de las Gracias, Venus, Apolos y Cupidos clásicos y las escenas bucólicas más tradicionales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario