domingo, 1 de diciembre de 2013

'De El Bosco a Tiziano', una exposición para esta Navidad

No parece una exposición de las que pasarán a la Historia y, desde luego, los 11 euros que cuesta la entrada (aunque sea conjunta con la visita del Palacio Real) no es un precio anticrisis, pero si el bolsillo lo permite y las ganas o el frío no actúan como factor disuasorio, hay varios cuadros en la muestra De El Bosco a Tiziano. Arte y maravilla en El Escorial en los que bien merece la pena detenerse. Además, visitar esta exhibición artística permitirá asimismo (cuando los operarios terminen de montarlo) admirar el Belén napolitano del Palacio Real.

Entrada a la exposición 'De El Bosco a Tiziano'
en el Palacio Real de Madrid.
Instalada en las dependencias de exposiciones temporales del Palacio hasta el 12 de enero, el recorrido artístico reconstruye el Renacimiento español, sobre todo el fin del mandato del emperador Carlos V y el encumbramiento de Felipe II a través del monasterio escurialense, que el propio rey definía como la octava Maravilla. De hecho, con De El Bosco a Tiziano se conmemora el 450 aniversario de la colocación de la primera piedra de El Escorial, a través de los cuadros, relicarios, libros, miniaturas, cartones y tapices de los artistas que embellecieron el  monasterio.

'Abraham y los tres ángeles'
(Juan Fernández de Navarrete, El Mudo).
La mayoría de las obras pertenecen a las colecciones de El Escorial o al museo del Prado, pero también las hay venidas de la National Gallery de Londres, del parisino Museo del Louvre o de la National Gallery de Dubín, como Abraham y los tres ángeles, de Juan Fernández de Navarrete, El Mudo, que hasta enero recibe a los visitantes igual que, en el siglo XVI, acogía a los que entraban al convento escurialense.

'Cristo coronado de espinas' (El Bosco).
Uno de los grandes reclamos de esta muestra es Tiziano (hacia 1490-1576), ya que de El Bosco tan sólo hay dos cuadros: Cristo coronado de espinas y Cristo camino del calvario, ambas en la sala final de la exhibición, haciendo bueno el dicho de que lo mejor se hace esperar.


'La Adoración de los Reyes' (Tiziano).

En la parte consagrada a Tiziano se pueden ver algunas de las obras cumbre de su período tardío, en especial, y por primera vez reunidas desde principios del siglo XIX, sus tres obras maestras destinadas a la iglesia del monasterio: El Martirio de San Lorenzo, La Adoración de los Reyes y El Entierro de Cristo. No quito mérito a ninguna, pero a mí me gusta, quizá por su aparente sencillez, la adoración de los Magos, en particular la estilizada belleza del caballo que hace una suerte de reverencia en el portal de Belén.

Aunque no soy muy fan de los tapices, me maravilla El embarque de los animales en el arca de Noé, un monumental cartón para tapiz de Michel de Coxcie, que recientemente ha restaurado Patrimonio Nacional y que se exhibe en la última sala.

'Paisaje con San Cristóbal y el Niño' (Patinir).
Y, frente a un tono más bien apagado, en ocasiones incluso sombrío, la exposición tiene hueco para el paisajismo azul verdoso de Joachim Patinir y su Paisaje con San Cristóbal y el Niño. Son fascinantes las escenas en miniatura que pinta en el fondo del cuadro, tanto la marcha de soldados que avanzan por el sendero (detrás de la figura del gigante San Cristóbal), como la muchedumbre que se arremolina en la plaza del pueblo o la hoguera que se divisa aún más a fondo del lienzo. Escenas aparentemente inconexas, igual que las de la izquierda del cuadro, que no obstante plantan una semilla de incomodidad en el espectador, como si los bonitos colores fueran la antesala de una historia con el desasosiego como protagonista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario