lunes, 18 de noviembre de 2013

Janey Morris, musa de la hermandad de los Prerrafaelitas

Hace dos fines de semana visité Londres en un viaje relámpago. Si París es siempre una buena idea (afortunada frase de Audrey Hepburn [1929-1993] en la película Sabrina), Londres tampoco se queda atrás.
 
Luces de Navidad en Regent's Street (Londres).
La ciudad más cosmopolita de Europa navega bien las aguas revueltas de la crisis económica y, aunque las luces de Navidad son este año más bien austeras y las rebajas se apelotonan en los escaparates más de lo acostumbrado, sigue siendo una ciudad imprescindible.
 


Árbol de Navidad en Covent
Garden (Londres).
Londres sorprende por su amplia oferta cultural y gastronómica, por su gancho para atraer turistas y estudiantes de todo el mundo, por su catálogo de exposiciones y citas musicales, por su río navegable con marea incluida, por sus mercados callejeros…En el de Notting Hill (Portobello Road) siempre se encuentran objetos para regalar a buen precio: yo me traje dos espejitos para el bolso y un reloj de bolsillo antiguo que aún da las horas. Una de las cosas que envidio de la capital del Támesis son las exposiciones temporales de toda índole que organizan los museos y galerías de arte, la mayoría, gratuitas.
 


Janey Morris como
Proserpina (Dante
Gabriel Rosetti).
 
 

Precisamente, hace casi dos semanas vi una muestra en la National Portrait Gallery dedicada a la modelo Janey Morris (1839-1914), musa de los Prerrafaelitas, de cuya muerte se cumplen cien años el próximo enero. Janey, casada con el poeta y diseñador William Morris (1834-1896), fue la modelo fetiche del pintor Dante Gabriel Rossetti (1828-1882), quien la retrató con su inconfundible, larga y frondosa cabellera negra encarnando a Pandora, a Proserpina y tantas otras figuras clásicas. Fue también amante y confidente del pintor, pese a que nunca abandonó a su marido, al parecer, por no perder a sus hijas.
 
Janey Morris tenía una forma muy peculiar de posar, una gracia singular y una mirada directa, escrutadora, que pocos asociarían con la hija de un mozo de establos y una lavandera. La pequeña exhibición que le dedica la National Portrait Gallery repasa los principales hitos en la vida de Janey, la mujer, madre y esposa, en unas fotografías tomadas por Frederick Hollyer en 1874 y otras surgidas del objetivo de Emery Walker in 1898. Hay asimismo retratos de su marido e instantáneas de sus hijas, Jenny y May, así como de sus amigos Georgiana y Edward Burne-Jones.
 
 
Janey Morris (segunda por la derecha) con
su familia y los Burne-Jones.
El marido de Janey y el pintor prerrafaelita Burne-Jones se habían conocido en su época de estudiantes y al formar sus respectivas familias se convirtieron en amigos íntimos. La imagen de la izquierda pertenece a una secuencia de fotos tomadas en 1874, en el jardín de la casa que los Burne-Jones tenían en el oeste de Londres. Janey es la segunda por la derecha, sentada delante de su marido y entre sus hijas. El resto, vistos desde la izquierda, son Richard Jones (el padre del pintor), Margaret, Edward, Philip y Georgiana Burne-Jones.

Janey en 1898, en su casa de
Klemscott Manor.
 
La musa prerrafaelita por excelencia era una mujer de carácter tímido y reservado, de gran hospitalidad y buen sentido del humor. En su círculo íntimo había desde sufragistas a poetas, arquitectos y artistas.
 
Es impactante esta foto de Janey cuando ya había enviudado. Fue tomada en mayo de 1898, en su mansión de Kelmscott Manor, y en un guiño al espectador la modelo de los prerrafaelitas aparece sentada, imitando la pose que la hizo famosa.

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