viernes, 31 de mayo de 2013

Marianne Fredriksson, en espíritu, en la Feria del Libro

(Más sobre la Feria del Libro aquí)

Hoy comienza en Madrid la gran fiesta anual de los libros, que desde el  último fin de semana de mayo reúne a miles de personas en el paseo de Coches del parque del Retiro, en torno a cientos de casetas donde se expone la mercadería más estimulante para engrasar el intelecto: los libros. Una cita a la que no faltaba Carmen Martín Gaite (1925-2000) que como ave precursora del verano iluminaba con su presencia brillantes días de sol, calor y letras.

Marianne Fredriksson, autora de
'Las hijas de Hanna'.
Hace algunos años, tantos como diez, descubrí en la feria a una autora sueca a la que le llegó la fama cumplidos los 70 años: Marianne Fredriksson (1927-2007). Aunque murió hace más de seis años, su recuerdo vive en muchos lectores y, sobre todo, en su obra, traducida a más de 40 idiomas. Fredriksson es un ejemplo de mujer trabajadora, periodista y escritora tardía, fiel a su instinto hasta el final, autora de buenas novelas y también de algún libro menor, como es lógico en toda trayectoria literaria.
La primera obra de Fredriksson que leí la compré en la caseta de autores nórdicos de la Feria del Libro, que todos los años es una cita imprescindible. Se titula Las hijas de Hanna y es una historia de mujeres, femenina y emotiva, que pueden leer con gusto públicos de todas las edades.

'Las hijas de Hanna' está traducida
a más de 40 idiomas.
Se trata de una saga familiar contada desde el presente por la nieta escritora de Hanna (la que da título al libro), cuya investigación del pasado la reconciliará, inesperadamente, con su vida, sus hijos, su marido y su propia madre. Por el camino, y entre medias, Marianne Fredriksson va desbrozando los principales hitos que conforman la historia de Suecia desde el último tercio del siglo XIX, en un repaso nada pesado ni arduo, pero que siempre viene bien, dada la general ignorancia que padecemos en España de la historia de los países nórdicos. En suma, un libro que enseña (sin proponérselo) a afrontar la muerte y, lo que es aún más difícil, a vivir la vida con cierto sentido de plenitud y conciencia.
'Aves migratorias', de la autora
sueca Marianne Fredriksson.
Otra novela de Marianne Fredriksson por la que siento predilección es Aves migratorias, que habla de la fuerza redentora de la amistad. Las protagonistas son dos mujeres fuertes, divorciadas, que saben bien lo que es sacar a sus hijos adelante en soledad. Salvo esta anécdota vital y su pasión por la jardinería, un abismo separa a Mira (una exiliada chilena traspasada por la fuerza de la dictadura de Pinochet a la fría Suecia) y a Inge, una autora sueca de libros de pedagogía que escribe un diario con preguntas tales como: “¿Qué es lo que está herido cuando uno está herido?”, “¿Serán imaginaciones mías o sube un olor a primavera desde la tierra oscura?”, “¿De dónde surge este deseo de reflejar una vida que ha sido como la de tantos?”

Marianne Fredriksson (1927-2007).
El poder sanador de los recuerdos, aquellos que nos obligan a ajustar cuentas con el pasado, es otro de los temas de Aves migratorias y de todas las novelas de Fredriksson. Unos recuerdos que, en el caso de Mira y su familia son en verdad terribles, ya que han sobrevivido sólo en apariencia a la tortura de la dictadura chilena y a la degradación, y han perdido a seres queridos en circunstancias insoportables.
Una constante en la narrativa de Marianne Fredriksson es que no carga las tintas ni se regodea en la sordidez. Hay, en cambio, una gran sensibilidad y ternura por las criaturas de sus novelas. Sin grandes alardes ni sacrificios mayúsculos que poner en la balanza, las dos mujeres de Aves migratorias se han contado las arrugas (les falta poco para cumplir los 50) y han visto que se acercan al declive, han comprendido que la muerte existe y sienten la urgencia de reconciliarse con ellas mismas.