sábado, 23 de marzo de 2013

'La mujer nueva', polémica novela de Carmen Laforet

(Más sobre Carmen Laforet aquí)

Esta novela de Carmen Laforet (1921-2004) fue para mí un feliz descubrimiento y una decepción. Las dos cosas a la vez, juntas e indivisibles, sin que hasta la fecha pueda desprenderme, ni de la una, ni de la otra, cuando releo sus páginas o repaso la producción literaria de la autora (que tampoco es tan extensa ni regular, todo sea dicho).
La escritora Carmen Laforet (1921-2004).
En La mujer nueva, Laforet traza un retrato de la condición femenina en la España de posguerra, dotándolo de indudables tintes feministas que, sin embargo, chirrían y quedan ensombrecidos por la profunda experiencia religiosa que la escritora hace vivir a la protagonista del libro, y que parece dar al traste con los iniciales intentos de modernidad.

Hay que tener en cuenta que de Carmen Laforet se esperaba mucho, quizá demasiado, después de que con su debut literario, Nada, asombrara a crítica y público, además de ganar el primer premio Nadal. Tras su primera incursión en el estrecho mundo de la literatura, parecía que la carrera de Laforet era imparable, y quizá por ello, cuando publicó La mujer nueva, recibió feroces críticas. Nada más salir de la imprenta, en 1955, la novela de Laforet decepcionó y fue tachada de pacata, corta de miras, conservadora y hasta hipócrita. ¿Por qué?
Carmen Laforet (1921-2004), en su escritorio.
La protagonista de La mujer nueva, Paulina Goya, es una suerte de trasunto de la autora: una mujer de mediana edad que se independiza tras separarse de su marido; logra demostrar que es capaz de valerse por sí misma y de hacerse cargo de su hijo; mantiene una apasionada relación amorosa; y mientras intenta hallar la paz interior y descubrirse a sí misma, descubre que cree en Dios. Todo ello, en el marco de la España rural y gris de los años cincuenta del siglo XX. Con estos mimbres construye Laforet una novela compleja, poco condescendiente, que pese a las críticas de muchos, recibió el premio Nacional de Literatura en 1956.

Para mí, La mujer nueva es una novela típicamente laforetiana: por el dibujo de los personajes, por la descripción de los ambientes; por la cadencia y el ritmo de la acción; por la calidad y calidez de su inspiración; por el contenido y por la forma. Es un libro que se lee con gusto, que sorprende a cada paso, que agrada o incomoda, pero no deja indiferente. A ello contribuye el narrador, omnisciente, que sigue a los personajes en sus devaneos, en sus labores cotidianas, en su relación con la familia o a solas consigo mismos, excepto en la segunda parte, donde el narrador ve con los ojos de Paulina, cambiada, muy cambiada, por el poso de su experiencia espiritual.
La autora Carmen Martín Gaite (1925-2000).
Sí debo confesar que, para mí, sobra la experiencia religiosa, aunque concedo que eso es ya harina de otro costal. Y, como soy de poco fiar en esto del  enjuiciamiento público, mejor que sea mi venerada Carmen Martín Gaite (1925-2000) quien hable de su tocaya, la otra Carmen: “La chica rara, cuyo reinado inauguró la heroína de Carmen Laforet [Andrea, la protagonista de Nada] no sólo rechazaba la retórica utilización de “sus labores” predicada por la Sección Femenina, sino que empezaba a convivir con una idea inquietante, difícil de encajar y de la que cada cual se defendía como podía: la de que no existe el amor de novela rosa”.

Toda una revolución en la España de posguerra. Y quizá, incluso, en la de hoy, asolada por la crisis, el corralito de Chipre y los escándalos de las preferentes. Cambian las variables en las ecuaciones de nuestras desazones, pero el resultado sigue siendo el mismo: inapelable.