lunes, 4 de marzo de 2013

El 4 de marzo une a Lincoln, Camus y Champollion

Los tres están unidos por una fatal coincidencia, en el doble sentido de desgraciada y predestinada, como acaso están todas las vidas humanas por cada pequeña decisión que se toma y/o descarta. En la biografía de los tres, el 4 de marzo tiene una importancia clave.

La piedra Rosetta, como se exhibía en el
British Museum (Londres) en los años 40. 
El 4 de marzo de 1832 le llegó la muerte al francés Jean-François Champollion, quien había descifrado la escritura jeroglífica en 1822, gracias a la piedra Rosetta, un trozo de estela del año 196 a.C., de basalto negro, descubierta en 1799 durante la ocupación francesa en Egipto. Champollion pasó a la Historia por desentrañar los signos inscritos en la piedra, los cuales contenían un decreto de Tolomeo V.

­Desde 1802, la piedra Rosetta se exhibe en el British Museum, en Londres. Siempre valorada por su importancia histórica, y hasta reverenciada como reliquia religiosa. Hoy en día, está encerrada en una urna de cristal, pero en el pasado, los visitantes podían trazar con las yemas de los dedos los misteriosos jeroglíficos.

Lincoln toma posesión como presidente
de Estados Unidos (04/03/1860).
También un 4 de marzo, pero de 1860, quien acabó con la esclavitud, Abraham Lincoln, fue elegido presidente de EEUU. Y con él acabó, en 1865, el actor John Wilkes Booth, residente en Virginia y simpatizante del Sur, que disparó al presidente un tiro en la cabeza al grito de Sic semper tyrannis (Así siempre a los tiranos). Lincoln y su esposa habían ido al teatro a ver la comedia Nuestro primo americano. La velada acabó en tragedia.

Menos luctuosa es la efeméride del 4 de marzo de 1942, fecha en que se publicó la novela El extranjero (Albert Camus), que abrió el torrente del existencialismo y fue en parte responsable de que en 1957, con sólo 44 años, Camus recibiera el Nobel de Literatura. La originalidad de El extranjero es el tono narrativo, plano y desapasionado, en que se cuentan las vicisitudes de un individuo incapaz de expresar sentimientos y de forjarse una moral; un hombre escindido ente razón, sensación y emoción, cuyas reacciones no tienen motivo.
 


La historia fue llevada al cine en 1967 por Luchino Visconti, con Marcelo Matroianni como protagonista. Se puede ver en YouTube, pero me temo que es una película que ha envejecido mal. No así la novela, que sigue de actualidad, aunque sólo sea para recordarnos que las cosas absurdas e insensatas no se inventaron ayer. 

Y ocho siglos antes, pero también un 4 de marzo, moría en Damasco Salah al-Din Yusuf, conocido como Saladino (1138-1193). No sólo recuperó Jerusalén para los musulmanes, al derrotar y expulsar  a los cruzados, sino que provocó la tercera Cruzada, que lideraron Federico I (Sacro Imperio Romano Germánico), el  famoso Ricardo Corazón de León (rey de Inglaterra) y Felipe II Augusto (rey de Francia).
Tumba de Saladino en Damasco (Siria).
Saladino está enterrado en un mausoleo en el exterior de la Mezquita Omeya, en Damasco. Pude visitarlo en agosto de 2007, por supuesto, descalza, con la cabeza cubierta y tapada con una túnica que proporcionan a la entrada a los turistas. El mausoleo es pequeño, pero lujoso, y se compone de dos tumbas: la original, de madera, donde reposa el cuerpo del caudillo, y la de mármol, más suntuosa, pero vacía.