martes, 28 de agosto de 2012

I have a dream... y ¡hasta siempre, Mr. Armstrong!

Tal día como hoy, el 28 de agosto de 1963, el líder negro luchador por los derechos civiles Martin Luther King (Atlanta, 1929-Memphis 1968) pronunció su famoso discurso en Washington, desbordando de fe y entusiasmo la explanada del Memorial Abraham Lincoln (1809-1865), el decimosexto presidente de Estados Unidos, el hombre que abolió la esclavitud y unió en una sola nación al Norte y al Sur.

Martin Luther King inspiró con su 'I have a dream'
a miles de personas en Washington el 28-8-1963.  
El inspirador y combativo discurso de Luther King ha pasado a la Historia junto con su lema I have a dream (Tengo un sueño), expresión de las ansias de libertad, justicia e igualdad de los negros estadounidenses, que vivían discriminados hasta el punto de no poder sentarse en el autobús si había blancos de pie, ni comer ni estudiar juntos.


Joan Baez y Bob Dylan cantan en la Marcha sobre
Washington por los Derechos Civiles, 1963.
El sueño de Luther King era un sueño que compartían los jóvenes cantautores Bob Dylan y Joan Baez, que acompañaron al reverendo ese mítico agosto de 1963. En cierto modo, es el sueño universal de todo pueblo sometido. El sueño que dos siglos antes hicieron realidad los revolucionarios franceses de 1789 al redactar la Declaración Universal de Derechos del Hombre. Pero, mientras los franceses se lanzaron a una revolución sangrienta, King movió el mundo de forma pacífica, en la estela de Mahatma Gandhi (1869-1948).

Luther King fue asesinado por sus ideas, igual que Lincoln y Gandhi, pero el sueño de los tres sigue vivo en uno de sus discípulos aventajados: el 44 presidente de EEUU, Barack Obama. El primer presidente negro que ha ocupado la Casa Blanca, con su mujer negra y sus dos hijas negras. A él, por suerte, no lo han asesinado.
 
Neil Armstrong, cuatro días antes de pisar la Luna.
Quien sí ha fallecido, el sábado pasado y de muerte natural, es Neil Armstrong (1930-2012), el primero de nuestra especie en pisar la Luna, en 1969. Un hombre que vivió 82 años siguiendo la estela del sueño que tuvo cuando era niño: volar y dejar su impronta en la Tierra, aunque el planeta azul pronto se le quedó estrecho y tuvo que irse a la Luna a dar ese "pequeño paso" para él que fue "un paso gigante para la Humanidad”.

Yo también tengo un sueño, uno recurrente desde que era niña: se llama libertad. Y aunque no todos podemos ser Armstrong, Gandhi, Obama o King, tenemos al menos que intentar no dejarnos empequeñecer por cuentos de lobos. Como el que hace cuatro años nos cuentan políticos, economistas y esa bestia moderna que son “los mercados”.
Amanecer sobre los cráteres de Marte.
Puestos a sentirnos pequeños, que sea por mirar al cielo. A unos 400 millones de kilómetros de la Tierra, más allá de la Luna que pisó Neil Armstrong, está Marte, el planeta rojo. Y quizá allí, en este mismo instante, el vehículo espacial Curiosity esté dando sus pequeños pasitos de robot.
Huellas del vehículo espacial Curiosity en Marte.

¡Quién sabe si esas huellas mecánicas no son la antesala de las que el Armstrong del siglo XXI dejará muy pronto sobre el polvo rojo del planeta guerrero!