miércoles, 11 de julio de 2012

Luis Reyes revive al cardenal infante don Fernando

Libros, historia y arte forman un equipo imbatible desde el alba de los tiempos que alumbró la civilización occidental. A las inscripciones geométricas en piedra pronto sucedieron los dibujos de caballos y bisontes, las vasijas decoradas con flores y figuras humanas, los alfabetos numéricos, los jeroglíficos, la relación de pesos y medidas de grano y cereales, el recuento de anodinas actividades domésticas, los mitos y… el relato de batallas que cambiaron el curso de la Historia.

El infante (1610), pintado por
Bartolomé González.
Los libros y el arte son el arma más potente para revivir a un personaje muerto hace siglos, para contar su historia y trazar su rastro hasta nuestros días. Es lo que ha hecho el periodista y escritor Luis Reyes con su último libro, El cardenal infante. Biografía en siete retratos, que acaba de publicar la editorial Endymion. Una exhaustiva obra que cuenta la vida y (casi) milagros del infante don Fernando de Austria, nacido en 1609, sexto hijo del rey Felipe III y protagonista de algunas de las páginas más suculentas del siglo XVII español.

Luis Reyes, que ya tiene en su haber libros como El camino español (2006), Viaje a Palestina (2005), Cartas de Orán (2002), Historia del África perdida (2001) y De Jerusalén a Moscú (1992), usa en su última obra siete cuadros para recrear la vida del cardenal.

Retrato del cardenal infante don Fernando,
según Anton van Dyck (museo del Prado). 
El libro comienza con los dos retratos del infante que pintó Bartolomé González: cuando contaba año y medio y con doce años de edad. El tercer retrato lo firma Velázquez, se exhibe en el Museo del Prado y muestra al hijo del rey vestido de cazador, en actitud regia, con su perro y su escopeta. También en el Prado puede verse el cuadro de Van Dyck que retrató al infante con el lujoso traje militar con que entró en Bruselas, a finales de 1634.


Último libro de Luis Reyes.

Desde que era poco más que un bebé, hasta las vísperas de su muerte, las siete pinturas escogidas por el periodista Luis Reyes trazan la peripecia vital de un personaje apasionante de la Historia, no ya sólo de España, sino de Europa.

Vástago del monarca Felipe III, hermano menor de Felipe IV, el cardenal infante don Fernando de Austria fue el último que llevó a los tercios españoles a una gran victoria. Fue, además, un apasionado mecenas del arte y un gobernante benéfico, más apreciado en Bélgica que en su España natal.


Escudo de la tumba del cardenal infante
en el monasterio de El Escorial

La biografía de Luis Reyes viene a rellenar esa laguna en nuestra Historia, y quienes quieran saber más, o peregrinar al sitio donde fue enterrado, sólo tienen que ir al monasterio de El Escorial. Allí, en el panteón de los infantes, rodeado de miembros de la monarquía española de los últimos siglos, reposan los restos del protagonista de la última aventura editorial de Luis Reyes.