domingo, 3 de junio de 2012

Mujeres de rojo en la Feria del Libro

(Más sobre Carmen Martín Gaite aquí)

Como cada año, visito la Feria del Libro de Madrid, que para mí abre el verano. Y, como cada año, echo de menos a Carmen Martín Gaite (1925-2000), a la que siempre iba a ver al Retiro, y de la que guardo tan buen recuerdo, tan pizpireta ella con sus gorras y sombreros, su blanca melena suelta y desordenada, su sonrisa de triste fondo, sus arrugas y su cara lavada.

Carmen M. Gaite (Collage de 'Visión de Nueva York').
Ha pasado mucho tiempo sin Carmiña, demasiado, y todavía no entiendo por qué se tuvo que morir tan pronto. Entonces, para mitigar su ausencia, abro al azar y leo unas páginas de Nubosidad variable o La reina de las nieves y compruebo con alivio que me siguen despertando la misma expectación de la primera vez.

Ouka Leele firma y dibuja en el Retiro.
Quien sí estaba en la Feria del Libro este fin de semana, y volverá el próximo, es Ouka Leele, que en la caseta 343, de la editorial Huerga y Fierro, firmaba su libro de poemas Pan de verbo
Hace mucho que dejó de ser la fotógrafa de la movida madrileña, incluso su físico se ha afinado, pero sigue muy activa, y aunque apartada del ruido mediático que la encumbró en los años ochenta del siglo pasado, Ouka continúa en la brecha, y lo mismo pinta que produce montajes artísticos o se mete en camisa mística de once varas. ¡Lástima que su prima, Esperanza Aguirre, no comparta su sensibilidad para la abstracción lírica!
Rosa Montero, el sábado en la Feria del Libro
También firmaba libros Rosa Montero, en particular, el titulado Historias de mujeres. Tengo que confesar que como novelista no me interesa demasiado, aunque me gustó su cambio de registro en Historia del rey transparente. Si por algo la admiro es por su faceta periodística, y de hecho, en mis años de carrera en la Complutense de Madrid, Rosa Montero era un referente que estudiábamos para aprender a preguntar, redactar, titular y mantener el ritmo al elaborar una entrevista en estilo indirecto. Hoy día, los periodistas pecamos de excesiva complacencia con el entrevistado. Ella también.
Almudena Grandes (detrás, sus pacientes lectores).
Entre las autoras más solicitadas, Almudena Grandes, abonada a la lista de superventas con cada nuevo libro, que parece producir a ritmo de pedal, y eso que casi todos pasan de largo de las 300 páginas. Me resulta curiosa su transición desde Las edades de Lulú -libro con el que ganó el premio Sonrisa Vertical de novela erótica- a sus títulos más recientes, que no me acaban de convencer. Eso sí, soy lectora de la Almudena Grandes articulista porque entiendo bien su ardor de mujerona aguerrida, lenguaraz y roja, muy roja. Algo que seguramente compartan las decenas de personas que se ven al fondo de la fotografía, y que el sábado se tostaban al sol en espera de la anhelada firma.