miércoles, 20 de junio de 2012

Londres de ida y vuelta (II): De la Portrait a Notting Hill

(Más sobre Londres aquí)


La reina Victoria y el príncipe Alberto, en la Portrait. 
La primera vez que fui a la National Portrait Gallery, allá por 1990, no pasé en ella ni una hora. Me aburrían los retratos y no conecté con la Historia que trenzaban las miles de historias -pequeñas unas, personales otras, de gran rango y rancio abolengo la mayoría- contenidas en este museo. Desde entonces, todo ha cambiado, hasta el punto de que hace dos años y medio, cuando viví en Londres, pasé incontables horas frente a los rostros inmortales de reyes, estadistas y escritores.

Retrato de las Brontë, por su hermano Patrick Branwell.
Así que en mi última escapada a la capital del Támesis, hace dos fines de semana, la National Portrait fue una parada inexcusable. Allí me senté delante del retrato de la Familia Capel, motivo del cuento de Iolanda Batallé del mismo nombre, incluido en su libro El límite exacto de nuestros cuerpos, y del que ya escribí en este blog. Y pasé varios minutos en la sala de las hermanas Brontë, pues echaba de menos contemplar el retrato ajado e imperfecto de las tres escritoras que pintó su hermano Patrick Branwell y admirar el perfil de Emily en el pequeño óleo de la derecha.
Visité, por supuesto, la sala del retrato de Jane Austen, aunque la presencia de un vigilante me impidió robar una foto (está prohibido cualquier tipo de fotografía dentro del museo). Junto a ella, los retratos de Lord Byron, el poeta Shelley y su esposa, Mary Shelley, la autora de Frankenstein.

Nueva librería de Notting Hill, con placa de la antigua.
De Trafalgar Square, mi compañero de fatigas y yo fuimos directos a Portobello Road para curiosear por Notting Hill y comprobar que es cierto lo que ya escribí en este blog el 29 de agosto: ha cerrado la librería de la película Notting Hill, protagonizada por Hugh Grant y Julia Roberts.

Lo que queda de The Travel Bookshop.
El venerable despacho de libros de viaje que regentaba Hugh Grant en la ficción ha desaparecido y han puesto en su lugar otra librería, que ya sea por vergüenza o pudor, ha eliminado el Travel del letrero y se anuncia como The Notting Hill Bookshop. Eso sí, una placa recuerda el anterior negocio, con un letrero del mismo azul y letras de imitación.

En realidad, lo que han hecho es dividir en dos la antigua librería, como se ve en el otro local, aún no ocupado, que luce el The Travel Bookshop con el Se alquila y el nombre de la inmobiliaria. 
   

Grafiti en Blenheim Crescent (Notting Hill).
Dos años atrás, justo al lado de la librería, había un bonito grafiti de una madre con su hijo a la espalda. Ahora ha sido reemplazado por otro grafiti, homenaje a Miró, que reza: "Aidez España". Me pareció muy oportuno, teniendo en cuenta que ese día el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acababa de pedir 100.000 millones para la banca.

Grafiti en Portobello Road.

Un poco más allá, en Portobello Road, otro grafiti de una joven de larga cabellera se fundía con el trampantojo de un hombre asomado a la ventana, contemplando desde su falsa atalaya el trasiego de gente. Antes de marcharnos de Notting Hill, comimos en The Earl of Lonsdale, en el patio bajo los árboles, pero las primeras gotas de lluvia del fin de semana escogieron ese momento para empezar a caer, y nos terminamos el curry y las Guinness en el interior, escuchando el parloteo de tres ingleses entrenados en pintas.

Eran casi las cinco de la tarde cuando caminamos hacia el autobús, bajo el paraguas de una lluvia fina pero intermitente, dejando atrás las armoniosas casitas, muchas cubiertas de hiedra y flanqueadas de árboles. La mayoría de los paseantes iba de retirada. Nosotros, hacia el hotel, para descansar hasta la hora de la cena, en el restaurante turco Tas Pide. Cocina de Anatolia, mezcla de platos griegos, turcos y árabes, para nuestra última noche en Londres.