miércoles, 21 de diciembre de 2011

'Nubosidad variable', de Carmen Martín Gaite

Una compañera de trabajo me ha prestado uno de sus libros preferidos, Libertad, de Jonathan Franzen, así que ya tengo lectura para estas Navidades. Su entusiasmo al contarme cuánto le había gustado y la voracidad con la que lo leyó, casi sin poder parar, me recordó que yo aún no he hablado de mis libros del alma, mi fondo de armario editorial.


Carmen Martín Gaite (8/12/1925- 23/07/2000).


Al comenzar este blog, en junio de 2010, explicaba que debería haberse llamado Nubosidad variable, pero que me parecía una traición plagiar el título a una de mis escritoras fetiche, Carmen Martín Gaite, la primera mujer en ganar el premio Nacional de Literatura, por El cuarto de atrás. Vi a Carmen Martín Gaite varios años en la Feria del Libro, ataviada casi siempre con gorras y sombreros coloridos, y me sorprendían sus ojos chispeantes, su rostro de niña arrugada, su alegría infantil y su manera de abanicarse el calor sin desmerecer una sonrisa. Había perdido a su única hija y la literatura la había salvado (eso decía), por lo que nada podía entristecerla ya (eso decía).

Nubosidad variable y La reina de las nieves 
son mis libros favoritos de Carmen Martín Gaite, aunque hoy sólo hablaré del primero. Son novelas que releo de cuanto en cuando, quizá para comprobar si me siguen despertando la misma expectación de la primera vez. La misma emoción que experimento con Jane Austen, Tracy Chevalier, Natalia Ginzburg, Gioconda Belli, Marianne Fredriksson, Carmen Laforet o Magda Szabó, por citar sólo algunas de mis musas en esto de la ficción.

Los dos personajes principales, Sofía Montalvo y Mariana León, son de esas amigas que, por culpa de cómo gestionan su relación con un hombre, entierran años de amor y confianza. Mariana es una psiquiatra de éxito, nunca se casó ni tuvo hijos. Sofía, en cambio, vive frustrada su papel secundario como madre y esposa, y se plantea recibir terapia psicológica. A partir de su encuentro, casual, en una exposición de pintura, las dos intentarán leerse las líneas del alma.


Mujer griega leyendo (British Museum).
Para retomar el pasado, empiezan a escribirse cartas donde se cuentan todo lo que han callado durante años, sus deseos y frustraciones, sus aciertos y errores. En esta novela no hay un tumbarse en el diván del loquero, sino un ejercicio literario al final del cual ambas esperan ganar la redención. Y, por supuesto, mientras las dos mujeres tiran del ovillo de su pasado, el lector va conociendo los presentes de las amigas y comprendiéndolas casi, casi, al tiempo que ellas se quitan las sucesivas caretas. Con cada nueva página de la novela, Sofía irá retomando la relación con sus dos hijos, ya mayores e independizados. Y Mariana podrá al fin mirarse a sí misma en el espejo y escuchar la voz de la conciencia para reconciliarse con su vocación y con su vida misma.
Es éste un libro escrito sin alardes formales ni estéticos, sin vueltas de tuerca argumentales que desplacen la trama súbitamente. No creo que Martín Gaite tuviera intención alguna de provocar, ni de criticar la educación en la sumisión de la mujer, incluso si esta mujer es inteligentísima, cultivada y con una rica vida interior. La autora tampoco enarbola banderas, como no sea la de conocerse, mimarse y aceptarse a uno mismo, por encima de las opiniones de los demás –sobre todo, de quienes dicen hacerlo por nuestro bien-.

La lectura de Nubosidad variable resulta, ya lo advierto, agridulce si se es mujer. Hay en el libro demasiadas vivencias y un buen cúmulo de errores que las féminas tendemos a repetir en generaciones sucesivas. Imposible no sentirse concernida de algún modo, criticada cuando Mariana y Sofía se critican, avergonzada cuando ellas se reprochan, alarmada por los peligros que ellas bordean. Sus experiencias cuando eran niñas, su convertirse en jovencitas, su salto a la incipiente edad adulta, su tránsito a mujer, su conversión en madre, una, y en profesional solitaria la otra…
Las protagonistas de esta novela hablan de la vida. ¡Ahí es nada!

No hay comentarios:

Publicar un comentario