jueves, 13 de octubre de 2011

Deirdre McCloskey y su visión humanista de la economía

La economía, bien, gracias. O quizá sería más exacto decir "los economistas, bien, gracias" a congresos internacionales como el que la semana pasada se celebró en Salamanca, con asistencia de dos premios Nobel y decenas de profesores de universidades estadounidenses y españolas. Durante cuatro días, Salamanca se convirtió en un sanedrín del saber económico, y allá que me fui cual reportero dicharachero de Barrio Sésamo.

De los muchos expertos en hablar, entre ellos el Nobel Eric Stark Maskin, al que entrevisté en mi inglés necesitado de un curso de perfeccionamiento in situ allende las fronteras del mapa español, me cautivó Deirdre McCloskey, profesora de la Universidad de Illinois, escritora, gran divulgadora y candidata al premio Nobel de este año, que finalmente no se llevó.

Deirdre es famosa por su enfoque humanista de la economía, para la cual ha acuñado el término Humanomics, y sostiene, entre otras cosas, que fueron un exceso de optimismo y unos cálculos erróneos los que llevaron a esta crisis en la que España, Europa y Estados Unidos zozobramos. Tambien es famosa Deirdre porque antes de mujer fue hombre, por lo que dice entender mejor que nadie los roles del padre y de la madre. "Mis hijos son testigos de que primero he sido un padre exigente, rígido, y luego una madre comprensiva. Si  hubieran sido las madres las que hubieran movido los hilos de la economía, se habrían tomado decisiones menos arrogantes y ahora no estaríamos metidos en esta crisis", dijo sin que se le moviera un pelo del tupé.

Pero ser comprensiva no implica ser blanda, como demostró cuando dio algunas de sus duras recetas para salir de la crisis, entre ellas, eliminar las rigideces del mercado de trabajo, abaratar el despido y eliminar el salario mínimo. Para ella, sobreproteger al más débil es contraproducente, y se opone a ello tanto como a la caridad del señorito. "Dar donativos a los negritos de África alivia nuestras conciencias, pero si de verdad queremos ayudarles a salir adelante hemos de darles las herramientas para que se valgan por sí mismos, y no llevarles comida o ropa", afirmó

Durante su lección magistral en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, Deirdre McCloskey logró un lleno absoluto, la mayoría gente joven, seguramente estudiantes. Lejos de los micrófonos de los periodistas, esta experta nos convenció de que en tres años saldremos de la crisis, habló de la innovación como motor de un cambio de paradigma que incluye un mayor humanismo, alertó de una posible burbuja de la economía china y nos recordó, al fin, que las crisis son cíclicas y que, por tanto, a este ciclo de depresión le seguirá otro de expansión.

Una visión optimista, no sé si demasiado optimista, o tan optimista como la de aquéllos que hace tres años nos metieron en esta dichosa crisis. Pero, desde luego, optimismo -y del contagioso- es el que rezuma Deirdre McCloskey, que antes se llamaba Donald y que ahora proclama sin ambages el sentido común y la decencia, también, común.

2 comentarios:

  1. También estuve presente en ese día en su Clase Magistral. Muy asertiva en sus comentarios y el cambio del foco del análisis económico me dejo con muchas preguntas.

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  2. A mí, como periodista, las teorías de Deirdre me sorprendieron y plantearon muchas más preguntas. En cambio, la "escritora" en ciernes que hay en mí la escuchó embobada y hasta convencida de que otro sistema de capitalismo es posible.

    saludos

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