lunes, 29 de agosto de 2011

Cierra la librería de Notting Hill

The Travel Bookshop, la librería de viajes de Notting Hill, a dos pasos de Portobello Road en Londres, cerrará en dos semanas si el dueño no cambia de idea o las iniciativas que algunos románticos de los libros han echado a andar en las redes sociales, no dan el resultado soñado. La operación salvamento se presenta difícil, nunca parece el momento de los negocios minoritarios en los espacios consagrados al consumo masivo.


La librería se hizo mundialmente famosa con la película Notting Hill, ya que fue uno de los escenarios donde floreció el amor entre Julia Roberts y Hugh Grant. Y, aunque los actores no filmaron en su interior ni una escena, el decorado fue reproducido en otro escenario del mismo barrio. Con el éxito de la película llegarían los grupos de turistas, ávidos de fotografiarse frente a su escaparate o entre las estanterías de madera. Lo que sucede con los turistas es que, al parecer, no compraban libros, ni siquiera postales, antes de marcharse en busca de otra instantánea.

Yo misma estaba en esta foto, antes del corte por motivos de pudor y privacidad. Fui varias veces a The Travel Bookshop, hace ya años, y luego en mis meses estudiando en Londres, durante el verano y otoño pasados. Y sí, compré revistas de viajes, postales, cuadernos y lápices.

La verdad es que el barrio de Notting Hill es un insufrible hervidero de gente los viernes y fines de semana, pero un auténtico reducto de tranquilidad el resto de los días. Es un barrio acomodado de mansiones y casas bajas de hermosas y coloridas fachadas, con muchos anticuarios, tiendas de ropa y zapatos, librerías de segunda mano y un exquisito mercado de fruta y verdura.

En los alrededores de Portobello Road vive, de verdad, Hugh Grant, aunque yo nunca lo vi pasear ni correr para escapar de los paparazzis que tanto le disgustan. Sí me dediqué a recorrer las calles y curioseé mucho por los puestos de antigüedades, donde se pueden encontrar desde cuberterías de plata antigua a ropa vintage, vinilos raros, viejos pósters, postales modernistas y, lo que más me fascinó: minerales y fósiles.

Allí compré mis dos primeros -y únicos- fósiles, de los que otro día hablaré porque hoy no tengo fotos, ¡y son tan lindos! De lo que sí tengo foto es de una de esas tiendas añejas, con escaparates anticuados, que hay en Notting Hill y que tanto color dan al barrio.

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