miércoles, 16 de febrero de 2011

Historia del mundo

Los objetos hablan y cuentan historias, ya sean las propias de quienes los forjaron, las de las casas donde se usaron o las de las tierras que los sepultaron durante siglos o milenios. Por ejemplo, estas vacas de arcilla, modeladas en Egipto hace unos 5500 años, hablan de animales domesticados; pueblos que reniegan del nomadismo para cultivar la tierra y criar vacas; ganado usado para beber su leche, comer su carne y hacerse vasijas, bolsos y calzado con su piel. Los objetos relatan la peripecia humana para sobrevivir durante millones de años, historias de superación como la inicial intolerancia humana a la leche de vaca, o la necesidad de unir fuerzas para cazar grandes animales.

El hallazgo de la piedra Rosetta (Egipto, 196 A.C), que hoy se conserva en el British Museum de Londres, es paradigmático: la venerable estela iluminó al francés Champollion para descifrar los jeroglíficos, que a su vez esclarecieron nuestro saber sobre el antiguo Egipto. Fascinantes momias, bellas cámaras funerarias, extraordinarias pirámides y millones de objetos pudieron ser explicados y contextualizados gracias a esta humilde piedra.

Y es que la Humanidad ha usado y fabricado herramientas desde el albor de los tiempos; objetos modelados por unos seres que a su vez fueron radicalmente transformados por ellos.

El British Museum de Londres y la BBC 4 llevan meses dando voz a esos objetos, almacenando en 'podcasts' su historia silenciosa, esclareciendo quién, dónde, cómo, por qué y para qué fueron creados. Una completa guía puede hallarse aquí. A la derecha de cada objeto, un enlace proporciona la audición online y hasta la transcripción; en inglés, claro, pero traducida al castellano al instante por ese moderno Prometeo que es Internet.

Una Historia del mundo en cien objetos no comienza con el más antiguo, y de hecho es el único episodio que se salta la cronología. ¿Por qué escoger la Momia de Hornedjitef, un ataúd de madera de Tebas del siglo III A.C., para empezar esta historia de la Humanidad? Supongo que es difícil resistirse a la fascinación por el Egipto ancestral, ese pueblo que embalsamaba hombres, mujeres y hasta gatos, preparando los cuerpos para el viaje al más allá.  Estas últimas semanas, cuando la televisión, los periódicos e Internet mostraban la pacífica rebelión egipcia contra Hosni Mubarak, quedó claro que ninguna Historia está del todo escrita, que quizá el ser humano sí es el centro del mundo, después de todo. Los egipcios de hoy no son los de entonces, pero unos pocos demostraron lo mucho que les importan los objetos, ya sea para destruirlos, robarlos o defenderlos.

La piedra Olduvai es el más antiguo utensilio fabricado por manos humanas que se guarda en el British Museum. Usada para cortar y trocear huesos de animales, plantas y madera, esta piedra, hallada en Tanzania, ayudó a probar que los seres humanos evolucionaron en África, tenida ahora por la cuna de la Humanidad. Visto desde nuestro cómodo sillón occidental, ese continente puede parecer hoy poca cosa, pero si comparamos los años que llevamos robando sus riquezas naturales y humanas, con los 1,8 millones de años que lleva rodando la piedra Olduvai, el tiempo, la vida y el mundo cobran otra dimensión. O debería.

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