martes, 18 de enero de 2011

Goodbye London, hola Madrid

Echo de menos el frío y el río, la nieve y los atascos en Oxford Street; la mezcla de gentes y la Babel de idiomas; salir a la superficie en Holborn y recoger mi copia gratuita del diario Metro; regresar al Lodge en el segundo piso del autobús 189 leyendo el Evening Standard. Añoro mi escuela de la calle Stukeley, ese laberinto peatonal justo al volver la esquina en Drury Lane, tan cerca de Covent Garden, el Soho, el barrio chino y las fuentes y leones de Trafalgar Square.

Si tuviera que escoger una sola cosa, me quedaría con las gozosas horas que pasé deambulando entre cuadros y esculturas en los museos y galerías de arte. En ellos encontré inspiración y gusto por el saber, practiqué mi inglés, me regocijé en la belleza de las cosas bellas y puse a prueba mi educación de niña de colegio público y universidad no de pago. Y, si en vez de una sola cosa, pudiera escoger dos, añadiría las perezosas horas que pasé entre estantes de librerías; las felices horas sentada con una pila de libros en el Waterstone de Piccadilly, en el café de Foyles en Charing Cross o en la biblioteca del British Museum.

Pero ahora estoy de vuelta en Madrid -la ciudad que me cobija desde hace 26 años-, lista para reanudar lo que dejé esbozado hace meses, la mente llena de planes y dispuesta a exprimir mi mitad creativa. Solo espero que las ideas me florezcan con la intensidad de las terrazas de mi barrio estos últimos días: radiantes y cálidos como anticipo de primavera.

2 comentarios:

  1. Thank you dear, very kind of you (as usual). Could you please say hello to the Thames in my name? See you soon

    ResponderEliminar