domingo, 7 de noviembre de 2010

Otoño en Kenwood House

Este fin de semana, Londres ha empezado a despedir el otoño y a dar la más calurosa bienvenida comercial al invierno, simbolizada en el tradicional y tedioso encendido de luces de Navidad. Yo no soy muy amiga de parques ni jardines, salvo que sean los de los palacios y sitios arqueológicos, y tampoco me gusta asomar las orejas si el termómetro baja de los 10 grados, pero el espléndido cielo azul y el robusto sol que ha brillado desde el viernes me han quebrado la rutina.

El sábado me fui a explorar en autobús el suroeste de Londres, lo que significa que subí y bajé de unos 10 autobuses en un recorrido que me llevó a Paddington, al mercado de Notting Hill, a Kew Bridge y, finalmente, a Richmond, donde el Támesis pierde su calidad de civilizado río de ciudad y abraza los espacios abiertos, los árboles de copas ajadas y las barcazas despintadas por la humedad. Ayer no sabía lo lejos que me había llevado mi tarjeta de transportes Oyster, pero hoy sé que Richmond está a más de 15 millas del centro, que deben ser unos 20 kilómetros. Así se explica que tardara casi dos horas en regresar a mi casa, aunque de paso conocí el meollo comercial de Shephers Bush y White House, todo ello desde la ventanilla del segundo piso de mi rojo autobús made in London.

Hoy decidí tomármelo con más calma y coger SÓLO dos autobuses por trayecto. Tan severa restricción de medios de transporte me causó cierto nerviosismo, lo reconozco, pero llegar a Kenwood House me curó toda ansiedad. La mansión del XVIII y sus jardines intencionadamente agrestes en medio del enorme parque de Hampstead Heath son la clase de paisaje que quita el aliento.

Y no sólo por la colección de pintura que alberga en el interior, en sus elegantes salones (Rembrandt, Vermeer, Turner, Reynolds, Gainsborough o el legado Suffolk), sino por la vista panorámica de Londres y la bucólica pradera, donde en verano se celebran multitudinarios conciertos de música con el público sentado en butacas de jardín o sobre el verde césped.

Rufus Wainwright es uno de los artistas habituales de Kenwood. El 3 de julio, él actuó en los jardines, y yo recuerdo que durante días planeé ir, para desistir finalmente cuando hice el cambio a euros de las libras que costaba la entrada. Ahora, viendo clips de ese día, me arrepiento, claro…

Kenwood es también una de las localizaciones de la película 'Notting Hill', concretamente, donde la actriz que interpreta Julia Roberts rueda una película de época (de la época de Henry James) y el librero que encarna Hugh Grant va a verla con la esperanza de ensanchar los márgenes de su antiguo amor. Hoy Hugh Grant no estaba. En su lugar, los árboles y sus caducas hojas, rojizas y anaranjadas, acaparaban todas las miradas.

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