martes, 26 de octubre de 2010

Paul se va, vuelven Robbie y Take That

Hoy llueve en Londres, pero ayer amaneció un precioso día de frío sol que trajo las primeras heladas a Hyde Park, con los árboles aún radiantes de color otoñal. Soporto bastante mal el frío, pero lo prefiero a la humedad de esta lluvia monótona que entorpece el tráfico, ensucia las calles y oscurece el cielo contaminándome de paso el ánimo.

Quizá por eso me ha sentado mal enterarme de que el pulpo Paul ha muerto. El famoso cefalópodo, que puso la nota de color, diversión e incredulidad en la pasada World Cup de Suráfrica al acertar todas sus “predicciones”, incluyendo a España como campeona del mundo, ha dejado de mover sus tentáculos. Paul conquistó la fama desde su acuario, y en su acuario alemán ha muerto, así que se acabó su trabajo como oráculo. Y, si bien su muerte no extraña ya que los pulpos raramente viven más de dos años (él tenía dos y medio), lo cierto es que su desaparición ha dejado al acuario contrito y a miles de fans en una especie de raro semi duelo que resultaría ridículo si no ocupara titulares en muchos periódicos.

Más agradable noticia: el periódico “i” nace mañana en Londres. Habrá que esperar a ver si esta mezcla de tabloide en el diseño, revista de cotilleos en el colorín y sensacionalismo en los titulares deja algo de espacio para la concisión y el análisis del formato agenda con que se presenta. Imágenes y comentarios sobre esta nueva estrella (veremos si fugaz) del universo periodístico, en el más que recomendable blog quintatinta.

El mundo de la música aplaude con las orejas la anunciada gira musical conjunta de Robbie Williams y Take That. Tras reunirse (y se supone que dejar de pelarse), los viejos amigos y rivales saldrán de gira este verano, por primera vez en 16 años. De momento, es seguro que tocarán en Sunderland, Manchester, Cardiff, Dublín, Glasgow, Birmingham, Londres... Pero seguro que las masas de fans los obligan a echarse a las carreteras de media Europa.

Hoy en Londres la actualidad mediática tiene sitio para muchas otras noticias: la condena a muerte de Tariq Aziz, el estupendo ritmo de recuperación de la economía británica, la crecida del número de víctimas por el tsunami de Indonesia... Pero hay días en que simplemente no apetece comentar lo profundo de nuestro mundo complejo y algo loco, afiebrado.

Porque si tuviéramos que entrar en el fondo de las cosas, habría que decir un par de lindezas sobre gente como Nick Clegg (supuesto segundo hombre fuerte del Gobierno de la Gran Bretaña), que está furioso porque al Gobierno que él y su partido apoyan lo acusan de querer limpiar de pobres las grandes ciudades. ¡Qué disparate!, viene a decir el señor Clegg, ¡si ellos recortan y eliminan ayudas sociales no es para echar a la calle a los más pobres, es para animarlos a buscar uno o dos empleos con los que pagar el techo que hasta ahora tenían gratis! Eso sí, llegado el desafortunado caso de que esos pobres no pudieran pagar la casa, entonces sí, tendrían que irse, quizá a otro barrio, tal vez a otra ciudad, ¿por qué no a otro país o continente? Ya lo hicieron décadas atrás, eso de expulsar a la peor calaña, y les dio un resultado estupendo, colonizando Australia y Nueva Zelanda.

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