jueves, 14 de octubre de 2010

Hana Makhmalbaf

Mi compañera de clase se llama Hana Makhmalbaf, tiene 22 años y es iraní. Es una chica inteligente, absolutamente precoz, con fuertes convicciones democráticas y un deseo inmenso de libertad, para ella y para su país, Irán.

Hana rodó su primer cortometraje a los ocho años, abrazando desde pequeña la tradición familiar de intelectuales, artistas y disidentes. Ahora viven en el exilio, a caballo entre París y Londres, en espera de que caiga el moderno Hitler que es Amahdinejad.

La última película de Hana se llama Green Days, y retrata los incidentes, manifestaciones y represión policial que siguieron a la última elección presidencial en Irán. Hana estaba allí en junio de 2009, protestando en las calles como millones de iraníes; reclamando su voto robado por Amahdinejad; pidiendo supervisión internacional y un recuento de votos imparcial. Y como estaba allí, filmó con su cámara la riada humana que pedía libertad.

Uno de esos manifestantes de Green Days era Neda Aghasolta, una joven cuya muerte en directo, grabada en móvil y reproducida en YouTube y otros canales internacionales, mostró otra cara de la realidad en Irán. No voy a poner el enlace por la dureza de las imágenes, pero cualquiera puede verlas en YouTube con sólo teclear el nombre de Neda. Mi compañera de clase, Hana, fue más afortunada que muchos, y pudo escapar, pedir asilo y conseguirlo en la opulenta Europa.

La película que muestra esos Green Days se ha visto ya en muchos festivales, entre ellos el de San Sebastián, y la carrera de Hana no ha hecho sino empezar. Estos días, su corto debería estar exhibiéndose en Beirut, pero ha sido vetado para no incomodar al mismísimo Amahdinejad, que visita Líbano en viaje oficial. Nada nuevo bajo el sol, pero fastidia, por decirlo de un modo políticamente correcto.

Hana es también la directora de Buda explotó de vergüenza, donde relata el empeño de una niña afgana por aprender a leer, su choque con el mundo de los adultos y el duro presente de Afganistán. Sin duda, un nombre, Hana Makhmalbaf , para seguir en abierto, nosotros afortunados que no tenemos que pedir permiso para vivir ni opinar.

3 comentarios:

  1. Es una de las cosas de Londres: la gente que puedes conocer. Tanta gente interesante.

    He conocido un puñado de iraníes fuera de su país. Siempre me he quedado super impresionada. Son cultos y simpaticos. Hubo una tienda iraní en Fulham Road que vendía almendras con sabor ligera de limon. La tienda cerró. Ahora es un off-license tipico. Que pena.

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  2. Hay personas que dicen cargar con su historia como si fuera una ardua e ingrata tarea, mientras otras, que sí llevan pesadas cargas, lo hacen con tanta ilusión que nos contagian su alegría de vivir. Hana es de las segundas, y cuando yo sea mayor (LOL) quiero ser como ella.

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  3. You have?! Excellent! I only know what it's like to be somewhere else.

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