viernes, 2 de julio de 2010

Party en la calle Wicklow

Mi amiga Ana (muá) me había dado un par de buenas direcciones en Londres donde organizan fiestas guays con bebida y comida gratis, en plan Sex on the city (hay que ver cuánto daño, pero daño del bueno, ha hecho Carrie Bradshaw a la mujer moderna ja) . Y otro buen amigo, Javi, me había encaminado al Victoria & Albert Museum, cosa que he hecho y de la que escribiré en otro momento.

Pero comida y bebida gratis en un party en la calle, con gente joven y guapa socializando y otra menos guapa y joven, pero también socializando, me lo he encontrado esta tarde al lado de mi casa.

Venía yo de ver una exposición sobre mapas en la British Library cuando, como casi siempre por descuido, he acabado dando una vuelta por Wicklow Street, donde el estudio de arquitectura y diseño Squire & Partners celebraba con champán su nuevo proyecto editorial.

En la calle, butacas de tela y rayas, puestos de comida y pasteles, pero sobre todo, dos pubs haciendo su julio, como no podía ser menos. Una azafata, la pobre montada en taconazos superincómodos, guardaba el acceso a la mesa donde servían el champán, así que puse a trabajar el morro que me da no hablar ni entender bien el inglés, y me acerqué a ella soltándole que soy periodista extranjera (cierto) y estoy escribiendo un blog sobre los actos de la Semana de la Arquitectura (que se está celebrando, eso es cierto). Así que, además de la copa de champán, me dio el libro que publican y una bolsa de tela reciclada con los folletos de la empresa.

El libro lo dejé olvidado en la butaca adyacente a la mía cuando me vine a casa, dos copas de champán más tarde, a punto de anocher, después de contemplar otra sesión de chicas con tacones embutidas en modelitos casi imposibles, post oficinistas y pseudo ejecutivos con la corbata en el bolsillo y gente de todos los colores, razas y lenguas tirándole los tejos a todo lo que se mueve.

Cada vez tengo más claro que prohibir fumar en los pubs y discotecas ha hecho de Londres una ciudad más humana, bonita y animada. La gente sigue fumando, pero ahora lo hacen en las terrazas o en la puerta de los bares y restaurantes, en animados grupos bebida en mano, dando colorido a las calles. No sé si los vecinos estarán tan contentos, pero hacer vida en la calle los ha hecho menos estirados.

Había también mucha gente del barrio sentada tranquilamente a verlas venir, en el mejor sentido de la expresión, disfrutando de la magnífica temperatura, otra vez cálida como una primavera tardía.

Lo de sacar butacas a la calle a la mínima ocasión es otra idea que debíamos importar. Las había visto, pero de alquiler, en Hyde Park, St. James Park, y en casi todos los parques donde la gente se tumba en el césped o acude con el kit de pícnic. Y también las tienen en las terrazas algunos bares, particularmente pubs en la zona de Portobello y Camden. Mucho más cómodas, desde luego, que sentar las posaderas en un banco de madera o en el duro suelo.

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