lunes, 21 de junio de 2010

Lunes de sol, peleada con el metro y sorpresa al final de la tarde



Hoy estoy algo cansada y un poquito perezosa. No sólo porque sea lunes (aunque eso siempre aplaca el estado de ánimo más chispeante) o porque la selección española juegue un partido decisivo en la invernal Suráfrica. Aquí en Londres, contradiciendo el musical "Nice and cold" (Agradable y frío) con que ellos definen sus buenos días (un poco burlándose de los frioleros latinos que vamos con gabardina mientras ellos visten chanclas y tirantes), el sol y el calor han sido la tónica.

Quizá por eso, porque la mañana era tan cálida y agradable, he sufrido más el shock de sumergirme en el metro a las 8.30 am. La lucha diaria para entrar en un vagón lleno hasta los topes de gente que a las 8.30, ¿no debería llevar un rato aporreando teclas en su pantalla de ordenador o algo así? Porque a los españoles nos venden la idea de que en el resto de Europa se entra a trabajar muy temprano, nos dicen que por eso a las 12.30 ya están dándole al lunch y a las 18.30 sentados a cenar. Entonces, ¿por qué a las 8.30 am están peleándose por entrar en el mismo vagón que yo, estudiante de inglés en una academia entre Holborn y Covent Garden? Seriously, a mí no me salen las cuentas, sobre todo porque desde las 12 ya hay grupos en la puerta de los pubs, fumando mientras beben su pinta de Guinness, Ale o Lager pertinente. Insisto: no me salen las cuentas.

Ya en clase, hemos analizado los estereotipos usando proverbios de varios países y culturas para acabar debatiendo sobre optimismo y pesimismo. El clásico: "Un pesimista es un optimista bien informado". Así que, tomando nota y aligerando mis quejas sobre el metro de Londres, le concederé que es de los más rápidos, eficientes (también carísimo) y bien señalizados de Europa. Al menos, las líneas del centro y por suerte la mía(pasa por King's Cross-St. Pancras y llega a Heathrow, ¡si esta no funciona bien!). Sólo le pondría una "pega", pero en plan optimista: que los fines de semana cierran la mitad de estaciones y a veces líneas enteras. He aquí la prueba: transportLondon. Eso sí, bien informados estamos, y con antelación, para elegir el bus de reemplazo y echarle un mínimo de 20 minutos de más.

Después de comer, pensaba sumergirme de nuevo en el metro para ir al Museo de Historia Natural, previo paseo mirando escaparates por las callejuelas de Charing Cross, Covent Garden, el British Museum... ¡Incauta de mí! De cabeza a las obras de Tottenham Court Road. Yo pude salir despavorida, pensando una vez más que peor lo tiene la estatua de cartón piedra de Freddie Mercury, que lleva años tragando polvo y sufriendo ese infernal ruido en la fachada del Dominion Theatre

La sorpresa agradable del día ha sido descubrir, cerca de donde vivo, el Museo del Canal de Londres (cerrado los lunes)y, por supuesto, el propio canal y un pub con terraza a las aguas, algo demesticadas, eso sí. Dos sitios a los que volver con el ánimo mejor templado.

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