jueves, 1 de julio de 2010

Hilvanando letras


He visto a muchos turistas mirar con desmayo el local de comida rápida que ahora ocupa el 84 de Charing Cross Road, y no precisamente porque la comida que venden sea deliciosa. En el número 84, hace tiempo que la masa de pizza reemplazó a los libros tan queridos por Helene Hanff y Frank Doeff; libros, librería y personajes reales inmortalizados en la obra 84 Charing Cross, de la propia Hanff.

Pero aún quedan muchas librerías en Charing Cross: las menos, polvorientas y algo desvencijadas donde hay que bajar al sótano para encontrar títulos raros e igualmente polvorientos; algunas, venerables y bien surtidas, como Foyles; y otras modernas y generalistas como Borders y Blackwell. En todas ellas se respira y alimenta el amor por los libros, con sillones y hasta sofás para ponerse cómodo mientras se hojean los volúmenes, rincones para niños y hasta cafetería donde refugiarse del ajetreo y el tráfico.

Ana María Matute habla en la prensa de sus ganas de escribir y avanza que prepara nueva novela, pero no da pista alguna.

Eso sí, la autora de Olvidado Rey Gudú culpa a Hans Christian Andersen de haberle contagiado el gusanillo de la escritura, y eso la entronca directamente con otra de mis grandes autoras, Carmen Martín Gaite, quien también sentía predilección por Andersen y su mundo de cuento, como dejó claro en su novela La reina de las nieves.


Parece imposible que haga ya tanto tiempo de su muerte, y más increíble es que cada Feria del Libro en Madrid la sombra de la ausencia de Carmen Martín Gaite crezca en vez de mermar. Recuerdo verla bajo el sol del Retiro, su gorro colorido y casi siempre con un arreglo floral, sonriendo mientras firmaba ejemplares de sus libros, los ojos chispeantes y la mirada traviesa de la niña que no perdió la capacidad de asombro.

Como tampoco perdió la capacidad de asombrar la italiana Natalia Ginzburg, a la que hace años llegué a través de Martín Gaite. Todos sus libros son recomendables, pero yo siento predilección por Léxico familiar y El camino que va a la ciudad. Es una escritora poco conocida fuera de su Italia natal, pero es una escritora a descubrir.

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